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"Feminicidio. Apuntes Inacabados" 2015

Uruguay transita por un incipiente debate respecto de la tipificación del feminicidio, en la cual por primera vez se han involucrado activamente las autoridades gubernamentales, del sistema de justicia y los/as representantes parlamentarios/as.  
 
El tema se instala en la agenda pública, como consecuencia de una realidad nacional  difícil de ignorar  y en el marco de la reforma del Código Penal.  Que  se haya arribado a la coyuntura actual, también tiene que ver con las acciones que el movimiento de mujeres y feminista ha realizado durante años, implicándose en la producción de conocimiento, generación de espacios de debate y análisis, de investigaciones,  de recomendaciones  a los tres poderes del Estado Uruguayo, y acciones de denuncia nacional e internacional. 
 
Ninguna de esas acciones estuvo rodeada de secretismos ni se realizó a puerta cerrada. Por el contrario, hubo esfuerzos en ampliar la convocatoria, en dar voz a posiciones diversas y elegir sitios que por su ubicación facilitaran la concurrencia a las actividades, sobre todo, de quienes tienen a su cargo responsabilidades en el quehacer público. 
 
Quizá al tiempo de la respuesta, nos jugó en contra esa reputación de las feministas que el sistema patriarcal pretende instalar en el imaginario popular, por lo que la experiencia vivencial de haber sido parte de las actividades, alcanza hoy a muchas menos personas de las que nos hubiera gustado. A su vez, han sido pocas las experiencias que se han  logrado documentar a lo largo de estos años, siendo la transmisión oral del conocimiento, el modo usual por el cual las activistas rescatan del olvido, la mayoría de las acciones.
 
Que el tema  de la tipificación del feminicidio se haya instalado en la agenda pública, habilita a que comiencen a escucharse muchas voces, entre las cuales destacamos algunas que se esfuerzan por adjudicarnos desde la intención de castigar con mayor rigor el asesinato de mujeres que la del resto de las personas, pasando por calificarnos de facilistas al requerir una figura delictiva,  hasta resaltar nuestra supuesta ignorancia respecto a que la respuesta penal no soluciona las problemáticas que enfrentan las mujeres. Todas éstas afirmaciones serán analizadas con atención. 
 
Lo que resulta preocupante es que algunas de esas voces amplificadas en ésta coyuntura por la ayuda de los medios masivos de comunicación, no respeten la verdad histórica de nuestros movimientos al adjudicarnos intenciones que no tenemos y banderas que jamás hemos levantando.  En éste escenario, es imprescindible hacer oír nuestra voz y que seamos nosotras quienes continuemos hablando por nosotras mismas.
 
Instalado el tema en la agenda, el enorme desafío que hoy tenemos el movimiento de mujeres y feminista, es aportar en términos cualitativos a enriquecer el desarrollo del debate público. Se trata de un desafío colectivo, que implicará esfuerzo en términos organizativos y la generosidad de siempre. En esa línea hemos intentado trabajar y con ese espíritu elaboramos el presente documento que no pretende ser más que algunos apuntes inacabados.